En el marco del estudio sobre aporofóbia, realizado por Laura Pinto, alumna de Criminología de la UEM y Acción Humanitatis, hemos pedido a la UGD de Madrid, nos permita acompañarle a una de sus salidas nocturnas a pie de calle.

Esta noche asistimos a observar cómo es el trabajo que desempeña cada día esta unidad de la Policía recientemente creada con el objetivo de proteger a las víctimas de delitos de odio, personas especialmente vulnerables. Concretamente nos centramos en las personas sin hogar, colectivo al que va orientado nuestra asociación, dándonos cuenta del difícil y necesario trabajo que desempeña la unidad. Persiguen los delitos de odio, vigilando para evitar que las personas en situación de calle sufran situaciones de violencia. Su trabajo es arduo, tanto por la carga debida a las numerosa cantidad de personas sin hogar como porque no sólo tienen que combatir la aporofobia o la discriminación en todas sus formas a pie de calle sino en todos los ámbitos educando a las futuras generaciones y a otros profesionales para poder gestionar y prevenir estas situaciones.

Comprometida con los Derechos Humanos, vigila su cumplimiento en las personas a las que sistemáticamente se les ha excluido de los mismos. Hacen un trabajo que no sería necesario si el derecho a la vivienda y a la dignidad estuviesen completamente garantizados por el Estado, poniendo su granito de arena para que, mientras nuestra sociedad avanza, este colectivo pueda progresar en los derechos y libertades que le pertenecen.

La noche fue también triste, porque vimos mucha gente y, entre ella, a ancianos, ancianas, discapacitados, discapacitadas y enfermos/as crónicos/as teniendo que hacer frente al duro suelo, a las inclemencias del tiempo así como a amenazas humanas y no humanas. La impotencia nos sigue atenazando al no poder ofrecerles la asistencia que necesitan, de la falta de recursos que poner a su disposición (recursos a los que tienen derecho), de la de problemas que se solucionarían con un hogar… Y aunque al menos existe la chispa de luz de saber que tienen una policía enfocada para trabajar por y para ellos/as, falta un gran camino por recorrer. Aún queda homogenizar la formación y sobre todo replicar este modelo madrileño y exportarlo a todas y cada una de las provincias o comunidades. Es necesario que toda la ciudadanía tenga en mente siempre que nadie, independientemente de su condición, debe vivir en la calle, más sabiendo que #VivirEnLaCalleMATA de muchas maneras (algunas de las cuales son especialmente violentas).

Nuestros/as compañeros/as desempeñan un trabajo necesario para garantizar la seguridad y la justicia en nuestra ciudad, un trabajo que necesita de recursos para desempeñarse, un trabajo que estoy dispuesto a financiar con mis impuestos. Tengo claro que hacer justicia a aquellas personas asesinadas, agredidas o quemadas a sangre fría mientras pernoctaban en el único lugar que las acoge, es un deber de nuestra sociedad que, por otra parte, ha sido incapaz de darles un lugar mejor donde dormir. Veo en estas acciones e instituciones el verdadero cumplimiento de los Derechos Humanos que siempre hemos perseguido como sociedad y espero que sigan desarrollando, innovando, creciendo.

Por último, agradecer a nuestros compañeros y compañeras de la Unidad de Gestión de la Diversidad la oportunidad de compartir una jornada de trabajo con nosotros. Encantados/as de ayudar en lo posible a su propósito. Un abrazo enorme de nuestra parte a todo el equipo y les deseamos mucha suerte y ánimo en su tarea.

Jorge Pérez, área médica, Equipo A pie de Calle

Esperando la hora…

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