Estoy convencida que gracias a la labor de personas como mis compañer@s, yo pude reencontrarme con mi padre 20 años después.

A ser voluntario te empuja una vocación profesional, una sensibilidad personal o un compromiso social. O todo a la vez. A mí me empujó una sensibilidad personal. Me empujó la creencia de que tuve la oportunidad de volver a ver a mi Padre gracias a las personas con las que se cruzó durante su situación de calle.Sé que le alimentaban cada vez que pronunciaban su nombre, sé que le arropaban cada vez que le sonreían y sé que le motivaban cada vez que dedicaban unos minutos a charlar con él. Cuando ayudamos/trabajamos a una persona en situación de calle, no solo estamos influimos en la persona en sí, ayudamos también a los amigos y familiares que esa persona tiene. Familiares, amigos, que precisamente la máxima cercanía, fue lo que les distanció. Liz Riaza, Coach

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